Por: Omar A. Yujra Santos
Generalmente el crecimiento económico se utiliza para comparar una economía con otra o con un grupo de economías. Comúnmente suele usarse como medición a la variación del Producto Interno Bruto (PIB), que representa el valor de la producción total de bienes y servicios de un país en un periodo de tiempo.
Se dice que si el ritmo de crecimiento del PIB es superior a la tasa de acrecentamiento de la población, el nivel de vida de la misma aumenta; lo contrario significaría que el nivel de vida de la población este disminuyendo. Ahora bien veamos como ha sido el comportamiento del crecimiento en Bolivia.
Comencemos. Durante el siglo XX el crecimiento de la economía nacional se puede dividir en dos periodos. La primera mitad del siglo estuvo caracterizada por la explotación de recursos naturales, principalmente minerales, generación de excedentes en base al estaño, que se concentraban en pocas manos (Barones del Estaño), y una vulnerabilidad fiscal a partir de la cual se reinicia la contratación de deuda externa (empréstitos Morgan, Erlanger, Chandler y Credit Mobilier); la mayor parte de la inversión provenía de Inglaterra y Estados Unidos.
Generalmente el crecimiento económico se utiliza para comparar una economía con otra o con un grupo de economías. Comúnmente suele usarse como medición a la variación del Producto Interno Bruto (PIB), que representa el valor de la producción total de bienes y servicios de un país en un periodo de tiempo.
Se dice que si el ritmo de crecimiento del PIB es superior a la tasa de acrecentamiento de la población, el nivel de vida de la misma aumenta; lo contrario significaría que el nivel de vida de la población este disminuyendo. Ahora bien veamos como ha sido el comportamiento del crecimiento en Bolivia.
Comencemos. Durante el siglo XX el crecimiento de la economía nacional se puede dividir en dos periodos. La primera mitad del siglo estuvo caracterizada por la explotación de recursos naturales, principalmente minerales, generación de excedentes en base al estaño, que se concentraban en pocas manos (Barones del Estaño), y una vulnerabilidad fiscal a partir de la cual se reinicia la contratación de deuda externa (empréstitos Morgan, Erlanger, Chandler y Credit Mobilier); la mayor parte de la inversión provenía de Inglaterra y Estados Unidos.





























