Por: Omar Velasco
A tres meses de cerrar el año, la inflación exhibe un aumento de 0,72%. La tasa acumulada, es la segunda más baja de la región. Mientras otros países se empeñan en bajarla parecería que la preocupación en Bolivia está a la inversa. ¿Es una señal de estabilidad de precios o un signo de desaceleración económica? ¿Cómo debemos tomar la noticia? y la respuesta en buen economista es “depende”. Para ello analicemos las causas de la menor dinámica alcista de los precios internos.
En principio no debemos olvidar que la inflación es un “promedio” de la variación de precios de una canasta representativa de bienes, es decir, que hay precios que suben y otros que bajan. Cuando la tasa de inflación está cerca de cero no quiere decir que exista invariabilidad, sino que en “promedio” los precios varían poco, porque existen variaciones negativas que compensan a las positivas. Durante 2018, más del 50% de los precios de los bienes se han incrementado, al menos una vez en el año, 44% han disminuido y solo un 7% permanecen constantes.










