Por: Steve Mendoza Fernandez
El fenómeno de la corrupción es una cuestión que abarca a todos los sectores sociales y se ha presentado siempre en diferentes contextos y épocas, ya que dicha problemática es el reflejo vivo de todos los estantes y habitantes de este país a lo largo de su historia. Resulta curioso que en sociedades como la nuestra, todo mundo pegue el grito al cielo cuando se presentan denuncias sobre supuestos casos de corrupción, siendo que en los hechos nadie se salva de este cáncer social, ya que desde el niño que hace chanchullo para pasar la materia, hasta el conductor que paga unos pesitos para que no le extiendan una boleta de infracción, evidencian que el legitimo reclamo y censura social ante los hechos grandes de corrupción presentados en el país, no es más que una descarada y dolorosa doble moral, la cual ha sido alimentada por el sensacionalismo de los medios de comunicación que buscan captar la atención de las masas inconscientes ante las ultimas y escandalosas noticias acaecidas en nuestro contexto.














