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viernes, 25 de octubre de 2013

La correcta lectura de la deuda


Por: Adriana Valle
 Días atrás, a raíz de la publicación del estado de deuda pública externa del Banco Central, leí un análisis sobre el crecimiento nominal de los saldos de la deuda externa que pretende mostrarnos que Bolivia se estaría endeudando a una alta tasa de crecimiento, e innecesariamente intenta alarmar a la opinión pública sobre el endeudamiento contraído en los últimos seis años, poniendo en evidencia algunas de las equivocaciones más frecuentes que cometen ciertos analistas al momento de opinar sobre las cifras de deuda pública.

En primer lugar, se comete un preocupante error metodológico al comparar el crecimiento nominal de la deuda pública externa con el crecimiento real del PIB, que como diría mi profesor de Economía es como tratar de “comparar papas con cebollas”.

Si se quiere analizar las variaciones del nivel de deuda externa en términos nominales (13,8% promedio anual desde 2007), también deberíamos poder mostrar las variaciones nominales del crecimiento del PIB (15,8%), entonces nos daríamos cuenta de la buena noticia que la economía boliviana está creciendo a una tasa nominal mayor a la que crece la deuda externa. A pesar de ello, ésta no es la forma correcta de evaluar las variaciones de la deuda externa de un país. Para realizar un análisis consistente no basta con analizar la deuda pública en términos nominales, la forma correcta es comparar los saldos adeudados en términos de la capacidad de pago de la economía, es decir, en relación a su PIB.

El segundo traspié es hacer referencia a un supuesto incremento de la deuda externa después de la condonación, realizando aseveraciones que adolecen de un correcto análisis técnico en materia de deuda pública al tratar de analizar aisladamente los niveles nominales de la deuda externa. Una vez más hay que recordar que para analizar la evolución de los niveles de deuda de un país es preciso revisar su capacidad de pago, tal como lo haría cualquier familia antes de acceder a un crédito.

Por este motivo, corresponde aclarar que después de la condonación, los niveles del ratio deuda externa/PIB han tenido una trayectoria estable, manteniéndose en niveles cercanos al 15%. Recordemos que los niveles de deuda externa antes de la condonación oscilaban en torno al 55%. Entonces, no se demuestra el incremento de este indicador, por el contrario queda en evidencia que el modelo implementado en Bolivia estaría generando los ingresos suficientes que demuestran la solvencia de la economía boliviana.

Un tercer error, que más bien pareciera un prejuicio de algunos analistas, es la equivocada percepción que se tiene sobre la contratación de deuda en los mercados de capitales internacionales. No hay que perder de vista que Bolivia ha dejado de ser un país de ingresos bajos y pasó a la categoría de países de ingresos medios, que es donde están la gran mayoría de las economías de América Latina que acceden a líneas de crédito no concesionales. Por este motivo, desde 2010 el acceso a los préstamos concesionales de organismos internacionales para nuestro país es cada vez más limitado, siendo la emisión de bonos soberanos una medida alternativa para diversificar las fuentes de financiamiento del sector público.

A manera de conclusión, debemos tener mayor precaución y saber discernir entre una correcta lectura de las cifras de deuda pública y opiniones carentes de un análisis técnico adecuado, ya que curiosamente algunos analistas nos inducen a ver los datos a su conveniencia perdiendo de vista los avances logrados en el manejo de deuda de los últimos años.
http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/correcta-lectura-deuda_0_1930607028.html 

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