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domingo, 29 de enero de 2012

¿Fue beneficiosa la recuperación de los hidrocarburos para la economia nacional?

Por: Omar A. Yujra Santos (*)
Durante los últimos meses del año pasado, mucho se habló sobre si la nacionalización de los hidrocarburos fue mera especulación, que no se realizó efectivamente y que no se ha avanzado en lo que a inversiones se refiere.
Lo cierto es que con la Ley de Hidrocarburos 3058 se refundó Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y con la promulgación del Decreto Supremo 28701 de 1 de mayo de 2006 (de nacionalización) la propiedad, posesión y control de los hidrocarburos vuelve a manos de los bolivianos, ratificados con la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado en 2009, después de que durante la mal llamada capitalización, la estatal petrolera fue sentenciada a ser una empresa residual, llegando a ser una oficina meramente administrativa.
Los presupuestos aprobados por la estatal petrolera durante los primeros años del siglo XXI muestran unas cifras bastante elocuentes. En 2003, se observa su nivel más bajo con apenas Bs 587 millones ($us 85 millones); sin embargo, luego de la promulgación del referido decreto estos recursos se incrementaron inicialmente a Bs 5.901,4 millones en 2006, hecho que se fortaleció con el Decreto Supremo 29507, que establece la estrategia para que YPFB sea una Corporación, considerando que luego del 01/05/2006, se hace cargo de toda la cadena hidrocarburífera que incluye el upstream (exploración y explotación) y el downstream (refinación, transporte, almacenaje y comercialización), con lo que en la gestión 2011 se consignó un presupuesto de Bs 49.327,2 millones y para la gestión 2012 se tiene programado Bs 55.615,9 ($us 8.107,3 millones) lo que representa cerca de 95 veces más que lo establecido en 2003.

En cuanto a la inversión, antes de 2006, la estatal petrolera no tenía consignado un peso boliviano destinado a este tipo de gasto y la inversión promedio del resto del sector no superaba los $us 370 millones por año. Por el contrario, cuando el Estado se hizo cargo de toda la cadena de hidrocarburos, la inversión creció a un nivel récord en 2011 de $us 1.254 millones, y se tiene programado invertir en 2012, como nunca antes en la historia de los hidrocarburos, cerca de $us 2.050 millones, de los cuales 1.315 millones serán ejecutados por YPFB Corporación y 735 millones por las empresas operadoras.

En lo concerniente a la producción y venta de gas natural, los datos muestran dos cosas: la primera, que los volúmenes de producción se incrementaron de un promedio de 29 MMmcd (millones de metros cúbicos día) en el primer quinquenio de este siglo a 45,1 MMmcd en 2011, con un pico de 47 MMmcd en el mes de noviembre de la misma gestión.

La segunda, que los volúmenes de comercialización mercado interno y externo también se incrementaron, de un promedio de 20,2 MMmcd (2001-2005) a 36,8 MMmcd (2006-2010), alcanzando un récord en la gestión 2011 de 42,7 MMmcd, según datos preliminares de YPFB Transportes.

Lo que resalta es que el consumo interno se triplicó en los últimos años, pasando de 3,5 MMmcd a cerca de 9 MMmcd en 2011, desde un punto de vista económico, debido principalmente a la macroeconomía estable y a la política de inversión pública en redes de gas domiciliario, industrial, comercial y gas natural vehicular-GNV. De acuerdo con datos de YPFB sólo en 2011 se realizaron 72.500 conexiones y tiene programado otras 80.000 para 2012.

Algo interesante es que el incremento de volúmenes producidos y comercializados fue obtenido pese a la crisis financiera y a la caída del precio internacional del barril de petróleo en la gestión 2009, por lo que la hipótesis de que el crecimiento del sector hidrocarburífero depende exclusivamente de los precios internacionales llega a ser una falacia.

Los hechos concretos en términos de inversión, producción y venta de hidrocarburos, muestran además que los ingresos generados, regalías, Impuesto Directo a los Hidrocarburos, participaciones, patentes e impuestos por el upstream, que antes eran registrados como activos contables de las empresas transnacionales, ahora benefician a los departamentos, municipios, universidades públicas y Fondo Indígena, así como programas productivos y sociales en el país.

Según cifras oficiales, los ingresos percibidos durante 2006-2010 ascendieron a $us 9.478,3 millones, que sumados a los obtenidos en 2011, la renta petrolera sumaría un total de $us 12.424 millones, en tanto que entre 2001 y 2005 el país se benefició únicamente de $us 1.661 millones.

Con estos datos, se puede concluir que a partir de la recuperación de los hidrocarburos, primero, YPFB pasó de ser una empresa residual a una Corporación que participa en toda la cadena de hidrocarburos, consolidándose en una empresa solvente; segundo, permitió que el dinero que anteriormente se iba con las empresas multinacionales, ahora se quede en manos de los bolivianos, beneficiando principalmente a las gobernaciones y municipios.

De seguro falta mucho por avanzar en temas de exploración, para encontrar nuevas reservas, las cuales fueron “sobrestimadas” en el pasado y encarar la industrialización con mayor vehemencia, pero los logros obtenidos durante los últimos años muestran un avance importante para una empresa que como el ave fénix resucitó después de ser sentenciada a una simple oficina administrativa para convertirse en la protagonista del desarrollo de todo el pueblo boliviano.

Durante los últimos meses del año pasado, mucho se habló sobre si la nacionalización de los hidrocarburos fue mera especulación, que no se realizó efectivamente y que no se ha avanzado en lo que a inversiones se refiere.

Lo cierto es que con la Ley de Hidrocarburos 3058 se refundó Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y con la promulgación del Decreto Supremo 28701 de 1 de mayo de 2006 (de nacionalización) la propiedad, posesión y control de los hidrocarburos vuelve a manos de los bolivianos, ratificados con la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado en 2009, después de que durante la mal llamada capitalización, la estatal petrolera fue sentenciada a ser una empresa residual, llegando a ser una oficina meramente administrativa.

Los presupuestos aprobados por la estatal petrolera durante los primeros años del siglo XXI muestran unas cifras bastante elocuentes. En 2003, se observa su nivel más bajo con apenas Bs 587 millones ($us 85 millones); sin embargo, luego de la promulgación del referido decreto estos recursos se incrementaron inicialmente a Bs 5.901,4 millones en 2006, hecho que se fortaleció con el Decreto Supremo 29507, que establece la estrategia para que YPFB sea una Corporación, considerando que luego del 01/05/2006, se hace cargo de toda la cadena hidrocarburífera que incluye el upstream (exploración y explotación) y el downstream (refinación, transporte, almacenaje y comercialización), con lo que en la gestión 2011 se consignó un presupuesto de Bs 49.327,2 millones y para la gestión 2012 se tiene programado Bs 55.615,9 ($us 8.107,3 millones) lo que representa cerca de 95 veces más que lo establecido en 2003.

En cuanto a la inversión, antes de 2006, la estatal petrolera no tenía consignado un peso boliviano destinado a este tipo de gasto y la inversión promedio del resto del sector no superaba los $us 370 millones por año. Por el contrario, cuando el Estado se hizo cargo de toda la cadena de hidrocarburos, la inversión creció a un nivel récord en 2011 de $us 1.254 millones, y se tiene programado invertir en 2012, como nunca antes en la historia de los hidrocarburos, cerca de $us 2.050 millones, de los cuales 1.315 millones serán ejecutados por YPFB Corporación y 735 millones por las empresas operadoras.

En lo concerniente a la producción y venta de gas natural, los datos muestran dos cosas: la primera, que los volúmenes de producción se incrementaron de un promedio de 29 MMmcd (millones de metros cúbicos día) en el primer quinquenio de este siglo a 45,1 MMmcd en 2011, con un pico de 47 MMmcd en el mes de noviembre de la misma gestión.

La segunda, que los volúmenes de comercialización mercado interno y externo también se incrementaron, de un promedio de 20,2 MMmcd (2001-2005) a 36,8 MMmcd (2006-2010), alcanzando un récord en la gestión 2011 de 42,7 MMmcd, según datos preliminares de YPFB Transportes.

Lo que resalta es que el consumo interno se triplicó en los últimos años, pasando de 3,5 MMmcd a cerca de 9 MMmcd en 2011, desde un punto de vista económico, debido principalmente a la macroeconomía estable y a la política de inversión pública en redes de gas domiciliario, industrial, comercial y gas natural vehicular-GNV. De acuerdo con datos de YPFB sólo en 2011 se realizaron 72.500 conexiones y tiene programado otras 80.000 para 2012.

Algo interesante es que el incremento de volúmenes producidos y comercializados fue obtenido pese a la crisis financiera y a la caída del precio internacional del barril de petróleo en la gestión 2009, por lo que la hipótesis de que el crecimiento del sector hidrocarburífero depende exclusivamente de los precios internacionales llega a ser una falacia.

Los hechos concretos en términos de inversión, producción y venta de hidrocarburos, muestran además que los ingresos generados, regalías, Impuesto Directo a los Hidrocarburos, participaciones, patentes e impuestos por el upstream, que antes eran registrados como activos contables de las empresas transnacionales, ahora benefician a los departamentos, municipios, universidades públicas y Fondo Indígena, así como programas productivos y sociales en el país.

Según cifras oficiales, los ingresos percibidos durante 2006-2010 ascendieron a $us 9.478,3 millones, que sumados a los obtenidos en 2011, la renta petrolera sumaría un total de $us 12.424 millones, en tanto que entre 2001 y 2005 el país se benefició únicamente de $us 1.661 millones.

Con estos datos, se puede concluir que a partir de la recuperación de los hidrocarburos, primero, YPFB pasó de ser una empresa residual a una Corporación que participa en toda la cadena de hidrocarburos, consolidándose en una empresa solvente; segundo, permitió que el dinero que anteriormente se iba con las empresas multinacionales, ahora se quede en manos de los bolivianos, beneficiando principalmente a las gobernaciones y municipios.

De seguro falta mucho por avanzar en temas de exploración, para encontrar nuevas reservas, las cuales fueron “sobrestimadas” en el pasado y encarar la industrialización con mayor vehemencia, pero los logros obtenidos durante los últimos años muestran un avance importante para una empresa que como el ave fénix resucitó después de ser sentenciada a una simple oficina administrativa para convertirse en la protagonista del desarrollo de todo el pueblo boliviano. 

(*) Economista
Publicado en HidrocarburosBolivia.com el 29/01/2012, Semanario Análisis el 30/01/2012 y el Cambio 29/01/2012.

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