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lunes, 9 de septiembre de 2013

Metafísica popular de un "paro movilizado"


Por: Victor Hugo Morales
En esta oportunidad me permito recurrir a un término utilizado por Manuel Monroy Chazarreta, "El Papirri" en una de sus más conocidas canciones: Metafísica Popular, que recoge frases complejas y razonamientos contrapuestos frecuentemente utilizados en nuestro país. Si no la escucharon se las recomiendo.
 

Hecha esta aclaración obligada en el marco del respeto de los derechos de autor, prosigo haciendo referencia a algo que ya es de conocimiento público, la molestia que generaron los resultados del Censo 2012 presentados el pasado 31 de julio, entre aquellas agrupaciones cívicas de las distintas regiones del país que vieron frustradas sus expectativas de crecimiento poblacional, asociadas a la distribución de recursos y escaños políticos.
Una de ellas, la Asamblea de la Paceñidad, convocó a un "paro cívico movilizado" para el día miércoles 11 de septiembre del presente, debido a que los datos oficiales del Censo 2012 revelaron que el municipio de La Paz redujo su población de 793.293 a 764.617 habitantes; es decir 28.676 ciudadanos menos que los registrados en 2001.

El aumento en el número de barrios en la urbe paceña además de la construcción de edificios y viviendas en el último decenio contradice los resultados del Censo, según la Alcaldía. Por su lado, algunos investigadores manifestaron que esta disminución podría deberse a factores que van desde los limítrofes y cartográficos con los municipios aledaños hasta aquellos relacionados con la migración interna y externa.

En línea con este último razonamiento, es necesario tomar en cuenta que buena parte del decenio que transcurrió entre el Censo de 2001 y el de 2012 estuvo caracterizado por un alto componente de inestabilidad política que tuvo su centro precisamente en la ciudad de La Paz, por su condición de Sede de Gobierno.

En realidad, muchos de los conflictos sociales vividos en Bolivia en los últimos años –donde se destacan hitos fundamentales como la Guerra del Agua de 2000 y la Guerra del Gas de 2003–, estuvieron relacionados con el actual proceso de cambio político, económico y social precedido por el desgaste del modelo de libre mercado implantado después de que en 1982 diera inicio el proceso democrático.

En este escenario, no resulta descabellado suponer que los recurrentes paros y huelgas vividos en la ciudad de La Paz afectaron al sector productivo que optó por asentarse en otras regiones como Santa Cruz, llevándose consigo a una parte de la población. A propósito, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (INE) el aporte de la economía paceña a la economía nacional en 2001 era del 25%, mientras que en 2006 se redujo a 24%.

Hoy en día la situación adquiere otro cariz. Los datos manejados por la Fundación para el Desarrollo Empresarial (Fundempresa), muestran un registro creciente de empresas formales en toda Bolivia durante los últimos años y La Paz no es la excepción. Por ejemplo, entre enero y julio de 2013 se registraron 33.579 empresas en todo el país, 205% más que todos aquellos emprendimientos inscritos en el mismo periodo de tiempo del año anterior. De este total aproximadamente tres cuartas partes se encuentran registrados en el eje central: 10.618 (32%) en Santa Cruz; 8.468 (25%) en La Paz y 6.591 (20%) en Cochabamba.

No obstante, es necesario tener en cuenta que cualquier huelga, paro o bloqueo desincentivará estos emprendimientos principalmente de los pequeños que están dando sus primeros pasos en el negocio. En otras palabras, este tipo de medidas de protesta resulta contraproducente para las regiones donde se presentan ya que limitan su progreso, y lo peor, cuando abundan, "lo normal es estar mal".

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