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viernes, 3 de julio de 2015

Bolivia y su apuesta por el agua

Por: Naira Escobari
Se imaginan despertar un día y no tener agua, no poder tomar un vaso de agua luego de un día largo de trabajo, no poder asearte, tener que caminar kilómetros para poder recolectar un poco de este recurso para cocinar, deseando que la época de sequía no llegue, racionar lo poco que tienes de agua para vivir día tras día, esa desesperación e impotencia de no poder contar con un recurso natural vital que es el derecho de todo ser vivo.

El 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al abastecimiento de agua. Todas las personas tienen derecho a disponer de agua suficiente de forma continua, salubre, físicamente accesible y asequible, para uso personal y doméstico. Según la Organización Mundial de Salud - OMS, en 1990 el 76% de la población mundial tenía acceso a una fuente mejorada de abastecimiento de agua potable, en el 2012 se incrementó al 89%. 

En Bolivia, desde hace algunos años se vienen implementando diferentes políticas en este ámbito, una de ellas el Programa Más Inversión para el Agua - Miagua, que fue puesto en marcha mediante Decreto Supremo Nº 831 de marzo del 2011, tiene por objetivo dotar agua, para consumo humano y riego, comprendiendo un alcance de 335 municipios representando el 98,8% del total de municipios que existen en el país, con 2.776 proyectos de los cuales 1.824 son destinados a Agua Potable y Saneamiento Básico y 952 a Riego.

Según información oficial, el Programa Miagua en sus fases I, II y III cuenta con una inversión de Bs. 1.907,9 millones, de los cuales el 65% por la Corporación Andina de Fomento - CAF, 34% por el Tesoro General de la Nación y el restante 1% con donación externa y regalías.

En 1992 el 57% de la población boliviana tenía acceso al agua potable, según datos del Censo de Población y Vivienda de 2012 ese porcentaje se incrementó al 80%, superando de esta manera uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio; de igual manera el porcentaje de la población con acceso a servicios de Saneamiento Básico en 1992 ascendía a 28% y para la gestión 2012 creció a 50%. Esto significa que las políticas públicas ayudaron a que los bolivianos tengan mejores condiciones de vida, sin la necesidad de tener que estar pasando por momentos de difíciles al no poder contar con este elemento vital.

Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe - Cepal, en 2012 Bolivia estaba entre los países con mayor inversión en infraestructura (transporte, energía, telecomunicaciones y agua y saneamiento) en relación a su Producto Interno Bruto. 

Estas políticas inciden en una población más productiva toda vez que el tiempo y esfuerzo que destinaban a recolectar agua, ahora lo utilizan para incrementar su trabajo y por tanto sus ingresos familiares, puesto que una sociedad sin proyectos de saneamiento básico sería más vulnerable a las enfermedades y en consecuencia a gastos médicos. 

Al final del día lo importante es valorar lo que uno tiene y hacerse responsable por nuestros recursos naturales y no desperdiciar este elemento vital, ya que el cambio climático, la escasez de agua, el crecimiento de la población y los cambios demográficos son factores que no podemos controlar y hacen que se dificulte el abastecimiento de agua. Por tanto este tipo de programas coadyuvan con el desarrollo de la población para que sea más sana y productiva.

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