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miércoles, 14 de octubre de 2015

Crecimiento real para incrédulos

Por: Omar A. Yujra Santos
Frente a las proyecciones de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que en sus últimos informes de perspectivas, señalan que Bolivia crecería 4,1% y 4,4% respectivamente, algunos afanosos de malas noticias empezaron a inquietar a la población trabajadora y empresarial, con más especulaciones que análisis académico.

Aunque es claro la manera tendenciosa con que manejan estos datos los agoreros de siempre, omiten que los pronósticos de organismos como el FMI son poco acertados con los niveles de crecimiento de la economía mundial, regional y particularmente con el de Bolivia, aspecto que lleva a realizar ajustes a sus proyecciones de manera recurrente.

Simplemente como ejemplo, en abril del 2009, en pleno caos de la crisis financiera de Estados Unidos, el FMI en su documento World Economic Outlook vaticinaba que Bolivia crecería apenas un 2,2 por ciento, mientras que en septiembre del mismo año subió su perspectiva a 2,8 por ciento; en contraposición el Producto Interno Bruto (PIB) se expandió en 3,4 por ciento posicionando al país, en un año de mucha turbulencia, como la economía de mayor crecimiento (primera medalla de oro). 

Situación similar se dio durante el 2013, cuando la proyección del mencionado organismo era de 4,8 por ciento mientras que la performance del PIB llegó al 6,8 por ciento; de la misma manera en el 2014 el pronóstico llegaba al 5,1 por ciento en tanto que la economía se expandió en 5,5 por ciento.

En la presente gestión los errores de pronóstico se evidencian contrastando el 4,1 por ciento declarado recientemente con el desenvolvimiento de la economía al primer semestre, periodo en el cual el Índice Global de la Actividad Económica reveló una expansión del 5,2 por ciento, que de continuar con esa tendencia el país sobrepasará fácilmente el 5 por ciento.

Por tanto es evidente que las proyecciones de organismos internacionales respecto al crecimiento nacional siempre han estado por debajo de la realidad económica del país.

En la actualidad este aspecto se denota en la confianza que la población tiene respecto a las políticas económicas que se llevan adelante. En efecto, el 4 de octubre pasado se publicó en algunos medios de prensa del país una encuesta nacional de la empresa Mercado y Muestras, donde se señala que el 54% de la población boliviana considera que la disminución de los precios de las materias primas no afectó a la economía nacional.

Según la encuesta los más positivos respecto a la situación económica boliviana son los tarijeños, cruceños, benianos, cochabambinos, paceños y orureños, por orden según los porcentajes mayoritarios a favor de que la economía no fue afectada por la crisis.

Aunque la noticia no ocupo la primera plana de los medios de prensa, la encuesta muestra datos que son dignos de resaltar puesto que a pesar de la campaña mediática, con vaticinios poco optimistas que se dieron desde finales del año pasado hasta el presente en contra del crecimiento, existe una mayor confianza de la población en el aspecto económico.

Es claro que al margen de los pronósticos extranjeros la economía continúa expandiéndose con uno de los niveles más altos de la región, en un contexto de crisis y lo más importante con expectativas positivas en la mayor parte de la sociedad boliviana.

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