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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Concientización Necesaria


Por: Victor Hugo Morales
Desde hace varios años, cada elección de centro, de rector o de federación de universitarios se convierte en una batalla sin cuartel. De esa manera se reflejaron los comicios por el control del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho de la ciudad de Tarija, desarrollados hace algunas semanas atrás.

De acuerdo a los medios escritos, la violencia utilizada por el control del medio millón de bolivianos que la dirigencia estudiantil de dicha carrera maneja al año, con un destino incierto, llegó a extremos de verdaderas peleas campales con palos, piedras, petardos y hasta dinamitas utilizadas por los estudiantes.

En contraste, otra noticia destaca los logros alcanzados por la carrera de Ingeniería Textil de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), donde se enseña toda la cadena productiva de la industria textil, y hasta fin de año se realizará una inversión de 325 mil bolivianos para comprar nuevos equipos destinados a la práctica y enseñanza del estudiantado.

Estos ejemplos contrapuestos muestran cómo las universidades públicas utilizan los fondos que les son transferidos desde el Gobierno Central, ahora que con la recuperación de los recursos naturales los excedentes se quedan en el país y son redistribuidos con fines sociales y productivos.

Según el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, se estima que las transferencias a las universidades en 2013 alcanzarán a casi 3.540 millones de bolivianos, el mayor nivel histórico desde que en 1994 diera inicio el proceso de distribución de recursos con la Participación Popular. Este incremento en las arcas universitarias tiene en la coparticipación tributaria su principal fuente de ingreso, con casi el 48%, seguida por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos – IDH (29%), además de los subsidios y subvenciones (23%).

No obstante, llama la atención que mucho de este dinero se encuentre inactivo en las cuentas de caja y bancos de las universidades, con una tendencia creciente que permitió una acumulación de casi 1.680 millones de bolivianos entre 2009 y 2013, es decir 169%, lo que demuestra que una de las mayores debilidades de muchas estas instituciones es la correcta ejecución de sus recursos.

Los datos señalados muestran que casos como los de la carrera de Ingeniería Textil de la UPEA, resaltados en el presente artículo, son los menos. Al parecer la gran mayoría de las casas superiores de estudio no saben qué hacer con el dinero que se les transfiere y/o, bajo el manto de la autonomía, lo (mal)gastan, entre otras cosas, en entradas folclóricas que a nombre de la cultura ocupan el tiempo de estudiantes, docentes y administrativos.

Ésta es una de las razones por las cuales urge iniciar un proceso de concientización ciudadana sobre los lineamientos que permitan una nueva forma de distribución de los recursos del Estado, antes de abrir el debate sobre un posible pacto fiscal, de acuerdo a lo establecido en la Ley N° 039 de Autonomías y Descentralización.

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